Egoísmo y confusión
Mi suegra murió. Desde que se fue, no supimos con seguridad a dónde, pasaron algo menos de dos semanas para que, una tarde, cuando mi esposa ya se recuperaba del Covid, recibiera una llamada de su papá para contarle entre lágrimas que su madre había muerto. "Se desmayó en el baño", le dijo. Y cuando la llevaron al hospital de Darién, llegó sin signos vitales. Ella necesitaba tratamiento médico. Sus pulmones se llenaban de líquido y era necesario drenarlo. Pero ella misma rechazó el tratamiento. No quiso ser atendida por médicos y decidió irse con su hermana a una finca, donde supuestamente le darían un tratamiento natural. Al no tener los médicos a su lado, sus pulmones dejaron de funcionar. De ahí para allá, los días siguientes fueron de solo darle apoyo a mi esposa en este trance de la noticia al entierro. La tarde en que ella recibió la llamada estábamos en la cancha de tenis, jugando con mi hermano. Al escucharla, le dije a mi hermano que paráramos el juego, me acerqué y...