Entradas

Mostrando entradas de 2010

¿Hasta donde tienes que bajar para volver a subir?

¿Hasta donde tienes que bajar para volver a subir? La entrada de hoy es corta, solo quiero decir que durante los últimos meses la vida me ha enseñado cosas.... no, me corrijo, me ha recordado cosas que había olvidado. He vuelto a bajar, a descender a los tugurios de la vida, he vuelto a ver lo que se me había olvidado que existe, lo que muchos tratan de ocultar. He vuelto a ver la necesidad y miseria de nuestro pueblo, he vuelto a ver que todos tienen necesidades y que cada cual trata de sobrevivir a su manera. Durante los últimos meses he estado más en contacto con el mundo, he aprendido más cosa y vivido más experiencias que en los últimos diez años de mi vida. Y recordar, conocer, aprender, me ha servido para sentirme más persona, es decir, menos materia, más energía. Y esa energía irradia, y hace que poco a poco, vuelva a subir, sin olvidarme ahora sí, de lo que hay abajo.

Historias de Bus

Son las seis cincuenta de la noche, la temperatura afuera debe ser de 15 grados. El hombre es rubio, casi pelirrojo, bajito y bastante gordo. Tiene la mirada cansada, como de alguien que ha tenido que caminar mucho, viste una camiseta blanca y una sudadera azul oscuro, lleva colgada al hombro una maleta pequeña de color gris y en la mano tiene un carné de color verde, se para en la mitad del pasillo y con voz lenta pero fuerte, con un acento fuera de lo común, empieza a hablar: “Buenas noches señoras y señores. Mi nombre es Lionel Yarina. Por mi acento se darán cuenta que no soy de acá, soy uruguayo, y estoy en Colombia de paso. Por cosas del destino, viniendo de Manizales me asaltaron, me robaron el dinero, el pasaporte, y me dejaron sin nada, solo pude rescatar la cédula, que les muestro en este momento para que puedan apreciar y darse cuenta que hablo con la verdad". "Es difícil la situación que vivo ahora, sé que para muchos de ustedes es inoportuna mi presencia ...

Los Desordenes de Bogotá

Bogotá es un solo desorden. Pensándolo mejor, Bogotá son siete millones de desórdenes, que se mezclan, enmarañan, confunden y enloquecen juntos. Siete millones de desórdenes que viven, mueren, se pelean, se enamoran y se mojan todos bajo la misma lluvia, fría como el alma de cada desorden. Cada desorden tiene su propia historia, su propio tejemaneje de vivencias y sus propios sentimientos. Las primeras veces que monté en bus en esta ciudad me sorprendí. Salir del centro en bus es algo complicado por el tráfico; y en ese proceso de salida siempre se monta alguien a cantar canciones, recitar poemas, contar cuentos, hacer manualidades, llorar, suplicar y hasta amenazar (hace unos días se subió un indigente que olía horrible, a decir que si no le dábamos 300 pesos no se bajaba del bus... todos aportamos para poder respirar). Lo soprendente no es eso.... que en últimas pasa en todas las ciudades del pais. Lo que me sorprendió fue la actitud de los pasajeros. Cuando alguien ...

Dejaré de pensar en tí

Dejaré de pensar en tí cuando termine el día. Cuando esta ciudad gris, triste y lluviosa cambie. Cuando no estés más aqui, sino en todas partes. Dejaré de pensar en tí cuando las noches oscuras se tornen amarillas. Cuando mi lluvia interna cese. Cuando yo no esté más aqui, sino al lado tuyo. Dejaré de pensar en tí cuando una tarde, ya casi de noche, te encuentre caminando por la misma calle, una calle de esta ciudad gris, triste y lluviosa. Y me mires a los ojos, y me digas que deje de pensar en tí.

La primera indiferencia

Hoy es viernes. Estoy vestido de saco y corbata, porque por la tarde tengo una reunión en mi oficina con unos proveedores. No es costumbre vestirme así, menos en donde ahora trabajo, en donde el ambiente informal es tan importante como las responsabilidades que te asignan. Decidí abrir este blog por varias razones. Primero porque me gusta escribir, me gusta mucho, más que cualquier otra cosa. Segundo porque como no tengo tiempo para escribir en mi casa, espero robarle unos minutos al trabajo para escribir. Tercero porque me encanta utilizar tecnología, siempre he pensado que el éxito de los paises del "primer mundo" está en la forma como se apropian de la tecnología (de esto hablaré en algún momento, espero...). Cuarto porque me encanta leer, no tanto como escribir, y tal vez por ahí, las personas que quieran perder su tiempo leyendo lo que escribo, se darán cuenta de la gran cantidad de referencias a textos, novelas, ensayos a las que estoy acostumbrado. Quinto, porque escri...