Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2015

Hemos aprendido a no llorar

Hemos aprendido a no llorar. Cuando te dejo en tu casa, después de pasar unos escasos días juntos. Te bajas del carro, me miras, me abrazas, me dices adiós con la misma mano con que antes me has dado la bendición. Te vas a tu casa, a seguir tu vida, tu colegio, tus amigos, pero sabes que te llevas medio corazón contigo. Y hemos aprendido a no llorar. A guardar las lágrimas para después, porque sé que así como yo también lloras cuando parto. Se nota en tu voz, se nota en la mía. Hemos aprendido a no llorar cuando nos despedimos, cuando el tiempo se agota del todo y debemos continuar, cada uno en su vida y con su gente. Y te vas a tu casa, y yo regreso a la mía, y entonces lloro. Mezclo mis lagrimas con esta triste lluvia caleña. Sintiendo en cada despedida que eres otro, que miras la vida diferente, que cada vez me necesitas menos. Hemos aprendido a no llorar, pero yo no he aprendido a dejarte ir.

Desahogo

¿Para dónde vamos?¿Para dónde voy? Caramba, hace meses no volvía para acá. No he tenido un minuto disponible desde hace rato. Hoy, sábado por la noche, Yare tuvo que ir a un evento de su trabajo, y me quedé en casa, así que decidí volver a mi Escritura Indiferente. Han pasado mil cosas desde la última vez que estuve por acá. Como conté, me aceptaron en el MBA, me dieron el apoyo económico y hace dos meses que empecé. Ha sido muy difícil, sobre todo al principio, acostumbrarme de nuevo a estudiar, y a un ritmo al que nunca lo había hecho. Las trasnochadas han sido complicadas y las tareas muy largas. A veces no les encuentro sentido, pero alguno habrán de tener, así que con paciencia, algo de estrés y mucho sueño, he logrado completarlas casi todas. Aparte de esto, que me ha agotado al extremo, ocurrió en mi oficina un evento por el cual mi jefe renunció, y ahora soy yo el jefe encargado.  Creo que ha sido el reto laboral más grande al que me he enfr...