Entradas

Mostrando entradas de 2015

Hemos aprendido a no llorar

Hemos aprendido a no llorar. Cuando te dejo en tu casa, después de pasar unos escasos días juntos. Te bajas del carro, me miras, me abrazas, me dices adiós con la misma mano con que antes me has dado la bendición. Te vas a tu casa, a seguir tu vida, tu colegio, tus amigos, pero sabes que te llevas medio corazón contigo. Y hemos aprendido a no llorar. A guardar las lágrimas para después, porque sé que así como yo también lloras cuando parto. Se nota en tu voz, se nota en la mía. Hemos aprendido a no llorar cuando nos despedimos, cuando el tiempo se agota del todo y debemos continuar, cada uno en su vida y con su gente. Y te vas a tu casa, y yo regreso a la mía, y entonces lloro. Mezclo mis lagrimas con esta triste lluvia caleña. Sintiendo en cada despedida que eres otro, que miras la vida diferente, que cada vez me necesitas menos. Hemos aprendido a no llorar, pero yo no he aprendido a dejarte ir.

Desahogo

¿Para dónde vamos?¿Para dónde voy? Caramba, hace meses no volvía para acá. No he tenido un minuto disponible desde hace rato. Hoy, sábado por la noche, Yare tuvo que ir a un evento de su trabajo, y me quedé en casa, así que decidí volver a mi Escritura Indiferente. Han pasado mil cosas desde la última vez que estuve por acá. Como conté, me aceptaron en el MBA, me dieron el apoyo económico y hace dos meses que empecé. Ha sido muy difícil, sobre todo al principio, acostumbrarme de nuevo a estudiar, y a un ritmo al que nunca lo había hecho. Las trasnochadas han sido complicadas y las tareas muy largas. A veces no les encuentro sentido, pero alguno habrán de tener, así que con paciencia, algo de estrés y mucho sueño, he logrado completarlas casi todas. Aparte de esto, que me ha agotado al extremo, ocurrió en mi oficina un evento por el cual mi jefe renunció, y ahora soy yo el jefe encargado.  Creo que ha sido el reto laboral más grande al que me he enfr...

Desde lejos

Y entonces uno descubre que ha cambiado mucho.  El cambio no es malo, y menos este. Cambios para bien, como este son los que refrescan. Definitivamente ya no soy el mismo, soy otro.  ¿Cuándo habías estado tan seguro de lo que quieres y de para dónde vas? Creo que nunca, hasta ahora. Y sé que no esta tarde. Tengo solo que cuidar mi salud, tomarme las pastas, hacerme el control de la presión.  Aqui vamos, con paso lento pero seguro. Sabiendo que es lo que tengo, que es lo que quiero. Me siento muy bien, muy tranquilo. Aún falta, pero se ha avanzado mucho. Estoy escribiendo estas líneas desde el Centro de Convenciones Orange County, en Orlando, Florida. Llegue ayer y he estado bastante ocupado, realmente haciendo cosas mías, pues la conferencia de SAP empezó apenas hoy.  Llegue con mi compañera Luz Dary en un vuelo de Avianca, después de estar metido 3 horas y media en un avión. La pasada por inmigración, con un negrito gordito como agente...

Una foto

Ayer se graduó Yare, mi esposa. Fue una ceremonia corta, pero muy bonita y emotiva. Dos de lo discursos ofrecidos por los profesores fueron bastante bonitos. Hablaron de lo que significa estar ahí, afuera; dejar la Universidad y ser parte de esta sociedad que todos buscamos sea cada día mejor. Yare preciosa, con su vestido verde esmeralda y un abrigo color café. Estaba emocionada, pues por miles de razones no había podido terminar su carrera y ahora sí lo logró. Me siento parte su éxito. Ella me lo dijo: por las veces en que le insistí en no faltar a clase, la ayuda que traté de darle en sus extrañas tareas de macro y micro economía, los mandados a llevar tareas... Me enorgullece. Me hace sentir muy feliz. Ayer, estábamos afuera del auditorio esperando para entrar, muchos fotógrafos se acercaban para ofrecernos sus servicios. Yare rechazó a todos y yo estuve de acuerdo. Y entonces me acordé de mi papá. Vino a mi mente un recuerdo muy borroso de él contratando un fotógrafo para...

Aquí estoy

Hoy fuí el primero en llegar a la oficina, y ahora soy el único que aún está. Son las 6:09 pm y soy el último en salir. Mirando por esta ventana, desde donde se puede divisar gran parte de Bogotá, veo luces que empiezan a encenderse, muchos autos, gente que camina, otros que, en el edificio del frente, aún trabajan. No es malo llegar de primero. No es malo salir de último... A veces realmente no sé para qué estoy aquí. Solo sé que tengo que seguir estando.

Día de lluvia en Bogotá

Hoy es día de lluvia en Bogotá. Esta mañana me levanté pensando en eso. Y lo he pensado todo el día. Lluvia en Bogotá. Cae agua fría desde el cielo, que nos regala su melancolía gris y nos tapa lo verde de la loma, de los cerros, del bosque que queda ahi, al ladito. Si esta ciudad tiene algo de triste, se vuelve más triste con esta lluvia. Da sueño, pereza, frío. Día de lluvia en Bogotá.

Escribir al menos un párrafo...

Mi vida ha cambiado muchísimo desde la última entrada al blog. La perspectiva se ve desde el piso 23 de un edificio de oficinas. Bogotá desde arriba es diferente. Presión alta, Losartán, trabajo, sobresalir, estar lejos de Federico, viajar algunas veces, hacer el amor con mi esposa, a la que amo infinitamente, dictar clase, escribir, leer no tanto como antes... Escribir. Al menos un párrafo. Para no olvidar de qué estás hecho, para abrir de nuevo la melodía que producen mis dedos sobre el teclado.