Hemos aprendido a no llorar

Hemos aprendido a no llorar.

Cuando te dejo en tu casa, después de pasar unos escasos días juntos. Te bajas del carro, me miras, me abrazas, me dices adiós con la misma mano con que antes me has dado la bendición.

Te vas a tu casa, a seguir tu vida, tu colegio, tus amigos, pero sabes que te llevas medio corazón contigo.

Y hemos aprendido a no llorar. A guardar las lágrimas para después, porque sé que así como yo también lloras cuando parto.

Se nota en tu voz, se nota en la mía. Hemos aprendido a no llorar cuando nos despedimos, cuando el tiempo se agota del todo y debemos continuar, cada uno en su vida y con su gente.

Y te vas a tu casa, y yo regreso a la mía, y entonces lloro. Mezclo mis lagrimas con esta triste lluvia caleña. Sintiendo en cada despedida que eres otro, que miras la vida diferente, que cada vez me necesitas menos.

Hemos aprendido a no llorar, pero yo no he aprendido a dejarte ir.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Otro desahogo

El pasado fin de semana

Desde lejos