El pasado fin de semana

"El Arte de Conducir Bajo la Lluvia" es una novela de Garth Stein. Habla sobre la historia de un corredor de autos, desde que inicia su carrera hasta que la consolida, narrada toda por su perro Enzo. El libro lo compré hace varios años, por casualidad, en la Librería Panamericana. Ha sido uno de los mejores libros que he leído. Es realmente uno de mis favoritos.

El fin de semana pasado ví que la película sobre el libro, que fue puesta en cines el año pasado, estaba en FOX Premium. Por cierto, con un título en español que nada que ver con el trasfondo de la trama: "Mi Amigo Enzo". Le dije a Yare que la viéramos, anticipando sus lágrimas durante toda la película, no solo porque ella es super llorona sino porque (pensé yo) si el libro me hizo sacar lágrimas a mí, la película sería igual o más fuerte.

Y así fue. Es de las pocas películas que cuenta la historia del libro fielmente. Y mi querida esposa lloró de principio a fin. Debo decir que yo también lagrimié, sobre todo al final.

El libro tiene dos o tres frases que se han quedado en mi mente desde los años en que lo leí, y que sirven mucho para la vida. Una de ellas es "El auto va para donde van tus ojos". Creo que todos la entienden. No puedes perder de vista tu objetivo, porque asi llevas la vida hacia alla. Y la otra es "Nunca se ganó una carrera en la primera curva. Pero varias se han perdido". Esta frase es realmente del piloto Manuel Fangio, pero igual es muy cierta.

Sigo con mi libro de Ricardo Silva. También uno de los mejores que he leído, definitivamente. Cada vez se enreda más pero eso lo hace más interesante.

Y para completar un buen fin de semana, la hermana de Yare le envió los siete arcángeles para que estén en nuestra casa durante esta semana. Asi que anoche les abrimos la puerta de la casa para que entraran y oramos en su bienvenida. En la tarde fuimos a comprar flores e hicimos un pequeño altar en la sala. Se quedarán siete días. Creo que más que pedirles cosas, el solo agradecimiento por estar con nosotros es más que suficiente. Como dice la frase que más me gusta de las misas "No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".

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