El Virus

Estamos en Cali, hace ya un mes.

La mamá de mi esposa enfermó. Tiene cáncer. No sabemos qué tan grave pero sí sabemos que está muy avanzado. Durante estos días, mi esposa, en su afán de asegurar la atención médica para su mamá, cosa que en Colombia es una odisea, estuvo haciendo mil cosas, acudiendo a decenas de oficinas, hablando con muchas personas, hasta lograr las citas médicas con especialistas y los exámenes médicos. Cuando al fin, ya todo estaba mas o menos cuadrado para que se le diera a mi suegra un tratamiento, ella dijo que no quería nada de eso, que ella no creía en los médicos, que allá en la clínica lo que iban a hacer era entubarla y dejarla morir... y se fue de la clínica, y nos dimos cuenta que también se fue de la ciudad, al parecer parar tomar algún tratamiento natural en alguna parte.

Con la decepción que esa situación merece, mi esposa cayó enferma. Le dio fiebre y malestar. Y ayer le diagnosticaron Covid.

Cuando llegamos a Cali nos alojamos donde mi suegra. Estuvimos unos días pero salimos de alla porque las discusiones familiares eran inaguantables. Fuimos entonces a la casa de mi cuñada, muy cómoda pero pequeña. Ella, que vive con sus dos hijos adolescentes, nos cedió el cuarto de uno de ellos y estuvimos durante unos días. Después nos pasamos donde mi hermano, que vive en una casa inmensa y tenemos para nosotros un cuarto muy amplio, con baño, en el último piso de la casa. Estando acá, fue que mi esposa se empezó a sentir mal.

Ahora estamos confinados en este cuarto. Ella ha venido con fiebre y mucho dolor en el cuerpo. Yo no he tenido síntomas, pero según los médicos debo hacerme la prueba. Mi hermano y su esposa se han portado muy bien con nosotros. Juan, mi hermano, nos deja la comida o cualquier cosa que necesitemos, en la gradas abajo, y yo voy por ellas. Mi esposa no ha salido del cuarto, desde hace seis días que empezó a sentirse mal. Yo salgo a bajar los perros al jardín, a que hagan sus cosas. Ellos también han padecido este encierro, que apenas empieza.


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